Entradas

A 2 esquinas

Lo único que quiero que se me cruce de nuevo en la vida, eres tú.

Por la tristeza los conocereis

Quisiera escribir sobre otro amor, acerca de otro dolor, desde otro despecho, pero no puedo. Sería como escribir sobre un papel ya entintado con letras, como alumbrar el sol con un bombillo o como apagar la noche más oscura. Quisiera llorar por otro nombre, pero hasta mis lágrimas te pertenecen; el propio dolor tiene en mí tatuada tu risa como si se burlara infinitamente de mí. La ausencia de ti inunda caudalosamente cada poro de mi ser, coloniza mis sentidos y vive abrumada paseando por tus recuerdos. Anoche, dibujé un corazón, uno roto, amoratado, cosido, relleno de parches color esperanza, unido a un hilo de ilusiones desgastado por el tiempo. ¿Cómo te encuentro? Si te busco en cada sombra y en la lluvia desbordada, si te diluyes en mi mente, si te tropiezas en mi alma, ¿cómo te reconstruyo conmigo? Si ya dejé de ser yo y tú no eres más quien estuvo conmigo. Mientras hay vida hay esperanza, pero yo me morí cuando te desvestiste de mí.

Desprenderse

 Debo aprender el difícil arte de desterrar tus memorias, como pájaros en vuelo que abandonan su nido.  Desligarme de la necesidad de tu presencia, como la luna que renuncia a la compañía del sol en el firmamento.  No puedo seguir siendo un marinero perdido en el mar de tu ausencia, buscando tu rostro en cada ola que rompe en la orilla.  Debo borrar las huellas de tu paso por mi alma, como la marea que borra las pisadas en la arena.  Aprender a desvanecer la idea de que somos como dos astros orbitando en un mismo universo, destinados a colisionar una y otra vez. Es tiempo de liberarme del peso de tu recuerdo, como un árbol que deja caer sus hojas en el otoño. Quiero ser como el viento, que acaricia sin ataduras, que no se aferra a nada ni a nadie. Quiero aprender a no necesitarte para ser completa, para ser libre de ti y de todo lo que representas en mí.  Pero desconozco el camino de regreso.

Fuerte

 Te extraño y es sinceramente la única emoción que experimento, extrañarte a ti.

5 minutos

 El tiempo, ese enigmático narrador de vidas, Guarda en su paso las huellas de antiguas idas. Como el río que abraza las piedras en su corriente, Algunas heridas persisten, como hojas inertes.

Era

A tu lado la poesía era yo.

Eterno

 Allí en nuestro lugar, seguiremos siendo felices, tu mano aún lleva la mía y en mis ojos tú, a quien te  atesoro celosamente para mí. En nuestro lugar, en ese  sagrado refugio de nuestros recuerdos, eternamente... seremos.