Ricardo Arjona
Quiero
Quiero cometer el error
más grande del mundo
y navegar en kayac
de Miami a la Habana.
Quiero tomarme un café
viendo el Mediterráneo
y despertarme en Tulum
persiguiendo una estrella.
Quiero decirle a Jesús
qué sí está que aparezca
Y qué me corten la luz
pa' prender una vela
y soñar
Quiero regalarle una flor
al amor de mi herida
Quiero empezar otra vez
y cambiarme hasta el nombre
quiero apedrear el zaguán
de las causas perdidas
y ver salir a papá convenciendo a mi madre.
quiero escucharte decir lo que gritan tus ojos
quiero perder el valor que gané por miedoso.
Y quiero correr por ahí
mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio
quiero vivir sin guión ni la misma receta
quiero inventarle otra letra al abecedario
quiero olvidarme de ti
quiero saber que es por mi.
Que quiero y no puedo querer
mientras siga queriendo
inútil creer que querer es lograr olvidarte
quiero encontrar otro amor
y perderlo enseguida
para olvidarme de ti para toda la vida.
Quiero silbar "Let it be" a la luz de la luna
quiero lavar en el mar lo que no sea futuro
Y quiero correr por ahí
mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio
quiero vivir sin guión ni la misma receta
quiero inventarle otra letra al abecedario
quiero olvidarme de ti
quiero saber que es por mi.
Quiero jugar a la alquimia
y buscar en el Tibet alguna respuesta
quiero fugarme de mi para no ser de aquí
ni de ninguna parte
perderme en la antropología
dedicar mi vida a la filantropía
con tal de olvidarte
con tal de burlarte.
Y quiero correr por ahí mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio
quiero pararme en Iraq y mandarle un saludo
a la mamá del idiota más grande del mundo
quiero olvidarme de ti
quiero saber que es por mí.
Quiero regalarle una flor al amor de mi herida...
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Borrando
Lo que yo quiero es arrancarme a mí de ti. No es solo sacarte de mi vida, es desenterrarme de la tuya, borrar cada huella de mi error, como quien borra su reflejo de un lago en calma antes de ser perturbado. Me ahoga el asco de haber creído en la ilusión con la que alguna vez mis ojos te vistieron de luz. Me avergüenza haber encontrado belleza donde solo había un abismo devorando su propio eco. Entre tú y yo, apenas queda un hilo delgado, sosteniendo esta farsa agonizante, una fibra tenue que no corto por no herir a quien si me importa. Pero tú… tú no vales el sacrificio de nadie. Todo a su tiempo y en su turno, eso sí lo aprendí de ti. Y cuando llegue el mío, no quedará ni ceniza de lo que fui contigo.
2015
Un día me morí, hubo mucha sangre, nadie supo. No hubo un último suspiro dramático ni un cuerpo desplomado en el suelo. Fue una muerte silenciosa, invisible, de esas que ocurren en el alma y no en la piel. Me morí y en esa tarde mi mente gritaba, pero mi boca guardaba silencio. Morí y los abrazos que necesitaba, nunca llegaron, las palabras que quise decir se quedaron atrapadas en mi garganta durante ya casi 10 años. Ese agosto 2015 me sumió en una profunda oscuridad y aunque nadie lo supo, fue una muerte lenta, discreta, sin funeral ni luto. El mundo siguió girando, la gente siguió riendo, el sol salió al día siguiente como si nada hubiera pasado. Pero yo me rompí en pedazos y nadie vió las grietas.